Al trabajar, todos necesitamos ayuda… pero no todos la pedimos. En las organizaciones, existen muchas fuerzas invisibles que nos “disuaden” de pedir ayuda y difunden la idea que -hacerlo- es señal de incompetencia.

La cultura machista es un claro ejemplo: proyecta una imagen de debilidad sobre todo aquel que no puede hacerlo solo. En este ambiente, cualquier persona que no tenga “todas las respuestas” teme no ser respetada… O aún peor, las personas terminan creyendo que no necesitan ayuda: “No saben lo que no saben”.

Como consecuencia, se aíslan y -poco a poco- el sentido de comunidad se desintegra y, junto con él, la innovación, la exploración y el cambio, fundamentales para la vida de cualquier organización.

Cambiemos nuestra forma de pensar y entendamos que:

Pedir ayuda… nos hace más Fuertes!!!