Si alguien se golpea el dedo cada vez que quiere clavar un clavo, o es un masoquista que se maltrata a sí mismo… o tiene una discapacidad de aprendizaje.

En el nivel personal, “vivir la vida” es como suscribirse a una sucesión de pequeños cursos que no podemos abandonar. Si no aprendemos la lección que nos dan (se trate de romance; ascensos en la carrera; acuerdos comerciales; crianza de niños, o cualquier otra cosa) los mismos hechos volverán a suceder y habrá que repetir el curso. Gran parte de la frustración y la desdicha, supone el fracaso en uno -o más- de los pequeños cursos de la vida… y la obligación de repetirlos.

Lo mismo se aplica a las organizaciones.  Aquellas que sólo pueden identificar sus errores después de haberlos cometido (y son incapaces de imaginar modos de no volver a cometerlos) están atrapadas, para siempre, en un nivel primitivo de existencia.

Enfoquemos todos nuestros esfuerzos por alcanzar un nivel superior en todo lo que hacemos, tanto personal como profesionalmente y aunado a ello lograremos alcanzar un nivel superior de aprendizaje.

Saludos.

CB.-