El factor determinante del éxito y la felicidad es la existencia de una finalidad, un objetivo, o una misión que brinde poder, guíe, inspire y eleve el nivel de productividad. Cuando una persona tiene una finalidad claramente definida, cualquier gestión que inicia, las actividades que realiza y todas las decisiones que toma, son guiadas por ella. Todo su potencial y capacidad creativa son también liberados por esta finalidad.

Si usted tiene una finalidad clara -y profundamente arraigada- no necesitará tanto de su “mente consciente”, porque su finalidad se introducirá en su subconsciente y él guiará sus pasos. Usted dejará de estar limitado por su pasado y atado a él; en cambio, tendrá un sentido ilimitado de lo que puede -y debe- hacer en el futuro. Comenzará a trabajar más desde su imaginación, que desde su memoria. Su mente y su corazón siempre trabajarán para usted…  Sólo tiene que darles una finalidad.

CB.-